Visión Política.
Por: Fernando Cruz López.
El escándalo de presunta corrupción que provocó la renuncia de Guadalupe Taddei a la presidencia del Instituto Nacional Electoral no puede terminar con su salida y la de sus principales colaboradores. ¡México exige una investigación profunda, exhaustiva y sin contemplaciones!
Estamos hablando de una institución fundamental para nuestra democracia, donde existen graves señalamientos sobre contratos millonarios, posibles conflictos de interés, empresas presuntamente favorecidas y recursos públicos cuyo destino debe esclarecerse.
El Órgano Interno de Control ha informado sobre 41 investigaciones relacionadas con posibles irregularidades, mientras que 18 empresas se encuentran bajo escrutinio. ¡Esto no es cualquier cosa!
Los mexicanos tenemos derecho a saber cuánto dinero estuvo involucrado, quiénes autorizaron las contrataciones, cuáles empresas resultaron beneficiadas y, sobre todo, si existió un daño patrimonial al erario.
Por eso, resulta indispensable que intervengan, dentro de sus respectivas competencias, no solamente la Auditoría Superior de la Federación, sino también la Unidad de Inteligencia Financiera, la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno y, ante posibles delitos, la Fiscalía General de la República.
¡Que se investiguen las cuentas bancarias, las transferencias, los contratos y las posibles triangulaciones de recursos!
Y que quede perfectamente claro: la renuncia de Guadalupe Taddei no significa impunidad ni extingue las responsabilidades que pudieran acreditarse.
Lo verdaderamente preocupante es que este escándalo estalla cuando México ha iniciado un nuevo proceso electoral y cuando la confianza ciudadana en las instituciones resulta indispensable.
¿Cómo pedirles a los mexicanos que confíen en el árbitro electoral cuando existen semejantes cuestionamientos sobre la administración de sus recursos?
¡Que caiga quien tenga que caer, pero que se conozca toda la verdad!
Porque México no necesita otra investigación que termine archivada, ni otro escándalo que se diluya con el paso de los meses.
¡La democracia mexicana no puede construirse sobre la corrupción, y mucho menos sobre la impunidad de quienes tienen la obligación de protegerla!… Sígame en X como @visionpolitica7



