VISIÓN POLÍTICA
Por: Fernando Cruz Lopez.
Algo muy grave está ocurriendo en México cuando ejercer el periodismo comienza a convertirse en una profesión de alto riesgo. Y Oaxaca no escapa de esta realidad.
En menos de dos meses, dos periodistas han perdido la vida en nuestra entidad y otros comunicadores han denunciado amenazas, intimidaciones y agresiones. ¿Qué está pasando? ¿Por qué informar puede convertirse en motivo para ser perseguido?
El problema comienza cuando el periodista toca intereses. Cuando investiga corrupción, denuncia abusos de poder, exhibe negocios ilícitos, nepotismo, delincuencia organizada o posibles complicidades entre autoridades y grupos criminales.
Entonces aparecen las amenazas.
Pero existe otro problema igualmente grave: la impunidad. Cuando una agresión contra un periodista no se esclarece y sus responsables no reciben castigo, el mensaje para los agresores es terrible: pueden continuar.
La libertad de expresión no se protege únicamente con discursos, comunicados oficiales o mecanismos burocráticos. Se protege investigando, previniendo amenazas y llevando ante la justicia a quienes atacan periodistas.
Por eso, Oaxaca necesita respuestas.
El Gobierno del Estado, la Fiscalía y los organismos defensores de derechos humanos deben actuar coordinadamente. Cada amenaza debe investigarse antes de convertirse en homicidio.
Los periodistas no portamos armas; portamos micrófonos, cámaras, computadoras y preguntas.
Nuestra función es informar. Y cuando asesinan o silencian a un periodista, no solamente pierde su familia y el gremio. Pierde la sociedad su derecho a saber la verdad. El periodismo no necesita privilegios. Necesita garantías, porque en una democracia, informar jamás debería costar la vida… Sígame en X como @Visionpolitica7

