Visión Política .
Por: Fernando Cruz López.
La detención de El Cromo fue presentada por el gobierno como un golpe decisivo contra la violencia en Juchitán de Zaragoza. Se dijo que ese presunto líder criminal era el principal generador de inseguridad y que, al capturarlo, la situación cambiaría. Sin embargo, los asaltos, los crímenes, las balaceras y los cobros de piso continúan.
La realidad contradice el discurso oficial. Si la captura no se traduce en mayor seguridad para las familias y los comercios, entonces el problema es más profundo que la presencia de un solo delincuente. La violencia tiene redes, causas y operadores que deben investigarse; detener a una persona no desarticula por sí solo una estructura criminal.
También resulta inevitable preguntar qué está ocurriendo con los efectivos de la Marina, la Guardia Nacional y la Policía Estatal desplegados en la zona. Su presencia tendría que reflejarse en prevención, detenciones efectivas y protección para la ciudadanía. Juchitán necesita resultados verificables, no explicaciones que pierden credibilidad ante cada nuevo hecho violento.
El gobierno debe informar qué estrategia aplica, qué avances tiene y cómo protegerá a quienes viven bajo amenazas y extorsiones. La captura pudo ser importante, pero no basta con anunciarla como una victoria.
La seguridad no se mide por comunicados ni por operativos: se mide en las calles. Y mientras el miedo siga ahí, en Juchitán nada habrá cambiado…. Sígame en x como @ visionpolitica7

