VISIÓN POLÍTICA
Por: Fernando Cruz López.
La Guelaguetza 2026 está llegando a su fin. Una vez más, Oaxaca mostró al mundo la grandeza de sus pueblos, la riqueza de sus tradiciones y la fuerza de su cultura. El Auditorio Guelaguetza lució lleno, las delegaciones entregaron el alma en cada presentación y miles de turistas se llevaron la mejor imagen de nuestro estado.
Pero una cosa es el éxito de la Guelaguetza y otra muy distinta es pretender convertir ese éxito en un respaldo político al gobernador.
Durante los Lunes del Cerro, el gobierno estatal presumió un auditorio abarrotado. Sin embargo, diversas versiones señalaron que las dos últimas secciones fueron ocupadas por trabajadores del gobierno convocados para asistir, además de personas provenientes de colonias populares e integrantes de organizaciones sindicales, entre ellas ASAEO. El propósito, según esas versiones, habría sido evitar que esos espacios fueran ocupados por ciudadanos que pudieran manifestar su inconformidad con rechiflas o protestas hacia el mandatario estatal.
Si esto ocurrió así, el mensaje es preocupante. Porque un gobierno seguro de su aceptación no necesita controlar al público. La legitimidad no se construye llenando butacas con personas convocadas para aplaudir; se construye escuchando a la ciudadanía, aceptando la crítica y gobernando con resultados.
Las ovaciones organizadas nunca sustituyen al respaldo auténtico. Los aplausos inducidos duran apenas unos segundos; la opinión ciudadana permanece todos los días en las calles, en los mercados, en las comunidades y, finalmente, en las urnas.
Oaxaca merece gobiernos que enfrenten la realidad tal como es y no como quisieran que apareciera en las transmisiones oficiales. La comunicación política puede mejorar una imagen, pero jamás puede reemplazar la confianza de la gente.
La Guelaguetza pertenece al pueblo de Oaxaca, no a ningún partido político ni a ningún gobierno en turno. Es una celebración de identidad, de hermandad y de orgullo cultural que no debe utilizarse como escenario para construir percepciones artificiales.
Porque al final, las cámaras pueden enfocar un auditorio lleno, pero no pueden ocultar lo que realmente piensa la ciudadanía. Y esa diferencia, tarde o temprano, siempre termina haciéndose evidente….Sigame en X como @Visionpolitica7

