Vision Politica.
Por: Fernando Cruz López.
En Oaxaca, donde los conflictos comunitarios suelen prolongarse por años y donde la reconciliación muchas veces parece una utopía, hoy se ha escrito una página distinta en la historia de la sierra Mixe. En la agencia Guadalupe Victoria, municipio de San Juan Juquila Mixes, ocurrió lo que durante más de siete años parecía imposible: el retorno de familias desplazadas por la violencia comunitaria. No fue una casualidad ni un gesto aislado; fue el resultado de un trabajo político paciente, de escucha real y de una voluntad gubernamental que decidió sustituir la imposición por el entendimiento.
El gobernador Salomón Jara Cruz encabezó este acto acompañado por el secretario de Gobierno, Jesús Romero López; artífice de este inédito hecho, atestiguaron también el evento representantes de la paz y la justicia, no desde el olvido o la fuerza.
Jesús Romero responsable de Alcazar este importante acuerdo pacificador lo resumió con una frase que encierra una visión de Estado: “El retorno no es el final, representa el inicio de una nueva etapa, porque la paz se sostiene cuando los pueblos y el gobierno caminan juntos, cuando el diálogo sustituye al conflicto y la confianza vuelve a echar raíces”. Esa idea sintetiza un cambio profundo: pasar de la política reactiva —que sólo apaga fuegos— a una política preventiva, que reconstruye vínculos, devuelve dignidad y siembra reconciliación.
Este hecho no sólo repara el daño causado a las familias desplazadas, sino que también envía un mensaje poderoso a toda la entidad: que el diálogo, la mediación y la cercanía del gobierno con las comunidades son herramientas más eficaces que cualquier operativo. Que la paz se construye desde abajo, escuchando y caminando, no desde la comodidad de las oficinas. Y que la confianza entre pueblos y gobierno puede renacer, si se cultiva con respeto y coherencia.
En Guadalupe Victoria se reconstruye más que un pueblo: se reconstruye la esperanza de que Oaxaca puede vivir sin desplazamientos, sin miedo y sin indiferencia. El retorno de esas familias simboliza el regreso del diálogo como herramienta central del poder público. Un triunfo silencioso pero profundo: el triunfo de la palabra sobre la violencia, y de la política humana sobre la política fría. Un paso histórico hacia la paz que no se firma, sino que se siembra…Sigame en X como @Visionpolitica7

