El calor extremo en México impacta de manera profunda en el medio ambiente. Por ejemplo, la evaporación de los cuerpos contribuye a la escasez hídrica; la sequía ocasionada por las altas temperaturas generan condiciones propicias para la propagación de incendios forestales, mientras que el calor y la radiación solar intensa, junto con la baja nubosidad y vientos débiles propicia que los contaminantes presentes en la atmósfera no se dispersen, sino que se queden acumulados ahí, lo que representa un riesgo a la salud de la población.
El fenómeno de la canícula en México, la época de calor extremo que ocurre entre los meses de julio y agosto de cada año está asociado a condiciones climatológicas que favorecen la disminución de las lluvias, así como días más soleados y calurosos en un periodo de entre 20 y 40 días. De esta manera, mientras en junio se registra un nivel alto de precipitaciones, las lluvias disminuyen entre julio y agosto, para volver en septiembre con una intensidad similar a la de junio.
De acuerdo con un artículo publicado por el Instituto de Ecología (Inecol), la canícula tiene un impacto significativo en varios aspectos de la vida cotidiana, la agricultura y la ecología. Durante esta época las temperaturas pueden elevarse considerablemente, llegando a superar los 35 grados centígrados, aumentando los riesgos a la salud de las personas debido a golpes de calor, cuadros de deshidratación y otras afecciones.
Menos agua en ríos, lagos y pozos
Asimismo, el documento refiere que la disminución de la lluvia durante la canícula ocasiona una reducción en la cantidad de agua de los ríos, lagos y pozos, lo que a puede causar sequías y estrés hídrico en las plantas; esto, a su vez, genera un disminución en la producción y calidad de los cultivos, al mismo tiempo que dificulta el abastecimiento de agua para el consumo humano y las actividades productivas.
También incrementa el peligro por incendios forestales, que tienen impactos graves en los ecosistemas locales y la calidad del aire. Según información de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), en México se tienen identificadas dos temporadas de incendios forestales, la primera va de enero a junio en las zonas del centro, norte, noreste, sur y sureste, mientras que la segunda tiene lugar entre mayo y septiembre, principalmente en el noroeste, esta última coincide con la canícula.
La canícula podría modificarse por el cambio climático
Algunos estudios, refiere el Inecol, indican la posibilidad de que la canícula esté presentando modificaciones debido al cambio climático; una mayor variabilidad en la intensidad y duración del fenómeno son probables indicios de ello. En 2003, los expertos de este centro público de investigación pudieron observar un periodo de sequía particularmente intenso.
«Hasta los pasados meses de junio y julio, se registraron condiciones de sequía excepcional en la región del Bajío y de manera general en la vertiente del pacífico mexicano, según la cartografía publicada por el Servicio Meteorológico Nacional y la Comisión Nacional del Agua», exponen.

