Visión política
¿A quiénes protegen?
Por: Fernando Cruz López.
El penal de mediana seguridad de San Francisco Tanivet, ubicado en Tlacolula de Matamoros, se ha convertido en el epicentro de una crisis que expone las fallas estructurales del sistema penitenciario en Oaxaca. Los recientes acontecimientos —dos internos muertos, uno desaparecido y un aparente suicidio tras un cateo encabezado por el subsecretario de Reinserción Social, Roberto Claudio Castillo Ramírez— no son hechos aislados, sino síntomas de un sistema que opera bajo la sombra de la opacidad, la violencia, la corrupción y la complicidad de funcionarios gubernamentales.
El operativo, según versiones oficiales, tenía como objetivo decomisar objetos prohibidos. Sin embargo, testimonios de familiares y custodios denuncian que se trató de una represalia violenta contra internos que previamente habían protestado por abusos y corrupción dentro del penal. Uno de los fallecidos fue trasladado al hospital IMSS-Bienestar de Tlacolula sin signos vitales y con evidentes señales de violencia, lo que contradice la versión oficial de un infarto. La desaparición del interno Amin Gómez Bautista, en un penal con altos estándares de seguridad, resulta infantil e increible y alimenta las sospechas de encubrimiento.
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca ha detenido a cuatro funcionarios penitenciarios como parte de la investigación por la fuga del interno. Sin embargo, estas acciones parecen insuficientes ante la magnitud de las denuncias y la gravedad de los hechos. Organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente y transparente que esclarezca los acontecimientos y sancione a los verdaderos responsables.
Hay que destacar que este caso revela una problemática más profunda: la existencia de prácticas de autogobierno y corrupción dentro de los centros penitenciarios de Oaxaca. Informes anteriores han documentado condiciones inadecuadas y violaciones a los derechos humanos en el penal femenil de Tanivet, incluyendo trabajos forzados y falta de atención médica adecuada.
Concluyo este comentario recalcando que la situación en el penal de Tanivet no solo representa una crisis de derechos humanos, sino también una amenaza a la seguridad y al estado de derecho en Oaxaca. La impunidad con la que operan ciertos funcionarios y la falta de transparencia en las investigaciones debilitan la confianza ciudadana en las instituciones, el gobernador del estado Salomon Jara Cruz, necesita intervenir inmediatamente es este asunto y esclarecer los hechos caiga quien caiga, no tiene optra opcion…Sígame en X como @Visionpolitica7

