La ciudad de Tokio, Japón, despertó con una severa noticia que conmocionó a su población. Un incidente ocurrió en la residencia del primer ministro Fumio Kishida, ubicada en Nagatacho frente al edificio de la Dieta. Lo que pasó es que un agente de policía fue encontrado muerto en los terrenos de la mansión Kantei de cinco niveles la madrugada de este viernes, así lo confirmo la Policía Metropolitana de la capital japonesa. Detallaron que actualmente investigan el incidente como un posible suicidio, sin embargo, debemos de recordar que el funcionario sufrió de un reciente ataque mientras emitía un discurso. Lo peor que temen las autoridades es que haya una cacería y que se repita la historia con el ex administrador Shinzo Abe, aunque —al momento— se ha descartado la teoría.
Fumio Kishida no se encontraba en el domicilio
De acuerdo con la investigación policial, el primer ministro no se encontraba en la edificación de 350 millones de dólares. Sin embargo, uno de los elementos de seguridad encontró a su colega muerto, un hombre de 25 años que yacía en la estación de guarida de la puerta oeste, esto alrededor de las 4:40 horas de la madrugada. Cabe destacar que las autoridades confirmaron que el agente se encontraba de guardia en la residencia cuando ocurrió «el ataque». Y es que previo a este incidente, las fuerzas de seguridad japonesas ya se encontraban en alerta máxima, esto después del reciente ataque a Fumio Kishida. Lo que pasó es que el mes pasado un hombre le arrojó una supuesta bomba de humo durante un discurso de campaña.
Aunque el primer ministro no resultó herido, la capacidad que tuvo el sospechoso de acercarse tanto a él —con lo que parecía ser un arma casera— alarmó a los observadores. En sí, la actual situación que rodea a los funcionarios de dicho país, se produce en medio de un asesinato a sangre fría hacia el ex primer ministro Shinzo Abe, que a menos de un año de su trágica muerte, se han reportado estos intentos de ataque al nuevo administrador. Este exmandatario de 67 años falleció en el Hospital de la Universidad Médica de Nara, donde recibió tratamiento médico tras los disparos efectuados por su espalda.
A pesar de que inmediatamente fue trasladado a urgencias, y de que los médicos pasaron cuatro horas y media tratando de salvarle la vida, colapsó de paro cardiopulmonar y desangrado. Más tarde, —tras el anuncio de su muerte—, un médico del hospital confirmó en una rueda de prensa que había encontrado heridas en el lado derecho del cuello, pero que no se habían hallado ninguna bala. Además, confirmó que su equipo no había detectado signos vitales cuando el ex primer ministro llegó al nosocomio. Cabe destacar que los hechos tuvieron lugar en julio del año pasado durante un discurso de campaña en la ciudad de Nara a las 11:30 horas, en un acto cometido por un hombre de 41 años que ya se encuentra en prisión.

