Visión Política
Por: Fernando Cruz Lopez.
Durante muchos años, el Hotel Misión de Los Ángeles, fue parte del paisaje de Oaxaca. Sus enormes árboles, algunos considerados por vecinos como centenarios, y sus amplias áreas verdes representaban uno de los pocos pulmones naturales que aún sobrevivían en una ciudad cada vez más saturada de concreto.
Hoy, ese lugar desaparece para dar paso a una enorme plaza comercial. Nadie puede cuestionar el derecho de los propietarios a vender ni el de una empresa a invertir. La inversión genera empleos, dinamiza la economía y es necesaria para el desarrollo de Oaxaca.
Lo que sí resulta cuestionable es el enorme silencio que rodea a este proyecto.
Los árboles caen uno tras otro. Los vecinos observan con preocupación el movimiento de maquinaria pesada. Ambientalistas han comenzado a levantar la voz. Incluso existe el señalamiento de que una privada habría pasado a formar parte del desarrollo, sin que hasta ahora exista una explicación pública, clara y transparente sobre cómo ocurrió esa operación.
Y mientras las dudas crecen, el Ayuntamiento guarda silencio.
¿Por qué no informar a los ciudadanos? ¿Por qué no hacer públicos los permisos? ¿Cuenta la empresa con los estudios de impacto ambiental? ¿Existe autorización para el cambio de uso de suelo? ¿Se realizaron estudios de mecánica de suelos? ¿Están en regla los permisos de excavación y construcción? ¿Qué dependencias supervisan la obra? ¿Qué medidas de mitigación ambiental fueron impuestas?
Son preguntas legítimas. No son ataques contra la inversión privada. Son cuestionamientos propios de una sociedad que exige transparencia.
El problema no es construir una plaza comercial. El verdadero problema es que la autoridad permita que la incertidumbre ocupe el lugar que debería llenar la información oficial.
Cuando un gobierno comunica con claridad, desactiva rumores. Cuando calla, fortalece las sospechas.
El presidente municipal tiene hoy la oportunidad de demostrar que en Oaxaca las cosas se hacen conforme a la ley y de frente a la ciudadanía. Bastaría con abrir los expedientes, exhibir los permisos y explicar con absoluta transparencia qué se está construyendo y bajo qué autorizaciones.
Porque en democracia, la transparencia no es un favor que concede la autoridad; es una obligación. Y cuando el silencio se prolonga demasiado, inevitablemente comienza a parecer complicidad.
Si lo deseas, también puedo darle un tono más incisivo y de denuncia política, manteniendo un lenguaje prudente para evitar afirmaciones que no estén sustentadas… Sígame en X como @visionpolitica7

