VISIÓN POLÍTICA.
Por: Fernando Cruz Lopez.
México enfrenta una realidad preocupante que el gobierno federal ha intentado minimizar: un tremendo desabasto de combustibles en diversas regiones del país está, incluyendo Oaxaca, exhibiendo las enormes debilidades de la política energética construida durante los últimos años.
Mientras automovilistas hacen filas, transportistas buscan dónde abastecerse y algunas estaciones de servicio operan con inventarios limitados, las autoridades parecen más ocupadas en justificar la situación que en resolver el problema de fondo.
La verdad sea dicha, el problema es mucho más grave de lo que parece.
En circunstancias normales, México apenas cuenta con reservas de gasolina para aproximadamente tres días. Tres días. Eso significa que cualquier interrupción logística, conflicto internacional, problema en puertos, refinerías o sistemas de distribución puede poner en jaque el suministro nacional.
Lo más alarmante es que la propia regulación mexicana establece que deberían existir inventarios suficientes para garantizar hasta dieciocho días de abastecimiento. Y si nos comparamos con los estándares internacionales, particularmente con los países de la OCDE, la diferencia es todavía más escandalosa: muchas naciones mantienen reservas estratégicas para noventa días.
¿Cómo llegamos a esta vulnerabilidad? La respuesta nos lleva directamente a la política energética de los gobiernos morenistas. Se prometió una producción petrolera de 2.6 millones de barriles diarios. La realidad es muy distinta. La producción no aumentó; disminuyó hasta rondar los 1.3 millones de barriles diarios.
También se prometió que México dejaría de depender de las importaciones de gasolina. Se habló de soberanía energética, autosuficiencia y rescate de Pemex. Sin embargo, la realidad sigue demostrando que el país continúa dependiendo en gran medida del combustible proveniente del extranjero.
Hoy vemos el resultado de siete años de discursos triunfalistas que no lograron traducirse en resultados concretos.
La energía es un asunto de seguridad nacional. No se puede improvisar. No se puede gobernar con slogans. No se puede administrar con propaganda.
Pues cuando falta gasolina no solamente se detienen los automóviles. Se afecta el transporte público, la distribución de alimentos, la actividad económica y la vida cotidiana de millones de mexicanos.
La pregunta que muchos ciudadanos se hacen es sencilla: si después de tantos años de promesas seguimos dependiendo del exterior y apenas tenemos combustible para tres días, ¿dónde quedó la soberanía energética que tanto nos prometieron cuando comenzó a gobernar Morena en Mexico?
Los hechos, una vez más, están hablando más fuerte que los discursos….Sigame en X como @Visionpolitica7

