El Papa León XIV durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro, continuó con su ciclo de catequesis dedicado a la Constitución conciliar Lumen Gentium, enfocándose a los laicos.
«Con el nombre de “laicos”, el Concilio designa a todos los fieles cristianos que, en cuanto incorporados al Pueblo de Dios por el bautismo, son partícipes, a su modo, de la función sacerdotal, profética y real de Cristo, ejerciendo en la Iglesia y en el mundo la misión de todo el pueblo cristiano en la parte que a ellos corresponde”.
Ante miles de fieles y visitantes que estuvieron presentes en la Plaza de San Pedro, el Papa León XIV afirmó que los laicos “forman parte activa de un Iglesia encarnada en la historia, siempre abierta al anuncio de Cristo en la que todos estamos llamados a ser discípulos misioneros, apóstoles del Evangelio y testigos del Reino de Dios”.
El Obispo de Roma recordó las palabras del Papa Francisco cuando se refería a los laicos, “Son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados”. El Papa León XIV dijo que los laicos son “el cuerpo de Cristo”.
“El pueblo santo de Dios, por tanto, nunca es una masa informe, sino el cuerpo de Cristo o, como decía san Agustín, el Christus totus: es la comunidad orgánicamente estructurada, en virtud de la relación fecunda entre sus formas de participación al sacerdocio de Cristo: sacerdocio común de los fieles y sacerdocio ministerial”
El Papa León afirmó que el apostolado laical “no se limita al espacio de la Iglesia, sino que se amplía al mundo”.
“La Iglesia, de hecho, está presente en todos los lugares donde sus hijos profesan y testimonian el Evangelio: en los ambientes de trabajo, en la sociedad civil y en todas las relaciones humanas, allá donde ellos, con sus elecciones, muestran la belleza de la vida cristiana, que anticipa aquí y ahora la justicia y la paz que serán plenas en el Reino de Dios”.
La importancia del testimonio de los laicos
“El mundo necesita que «se impregne del espíritu de Cristo y alcance su fin con mayor eficacia en la justicia, en la caridad y en la paz» (LG, 36). ¡Y esto es posible solamente con la contribución, el servicio y el testimonio de los laicos»

