Vision Politica.
Por: Fernando Cruz Lopez.
Algo muy delicado está pasando dentro del partido Morena en Oaxaca, y no es precisamente algo menor. La inconformidad entre militantes y cuadros históricos del partido está creciendo rápidamente, y con justa razón.
Resulta que en el partido que presume ser el movimiento del pueblo, terminaron imponiendo como dirigente estatal a un aprendiz de politico, completamente inexperto: Alejandro Velasco Armas. Un dirigente que, según los propios morenistas, no tiene trayectoria política, no tiene trabajo territorial y no representa a ninguna base real dentro del partido.
La gran mayoría de los morenistas se preguntan ¿cómo llegó ahí? Pero la respuesta es simple, fue dejado como herencia por el ex secretario de organización, quien prácticamente lo colocó en la dirigencia como si el partido fuera una propiedad privada. Es decir, un dirigente hecho a modo, un dirigente cómodo… un dirigente títere.
Solo hay que recordar que Morena en Oaxaca no lo construyeron los juniors ni los amigos del poder Lo construyeron miles de militantes que caminaron por los pueblos, que tocaron puertas, que defendieron el proyecto cuando todavía no había cargos ni presupuesto de por medio.
Y lógicamente esos militantes hoy están molestos, porque mientras ellos hicieron trabajo político en los pueblos, formaron cuadros, movilizaron gente y sostuvieron al movimiento en momentos difíciles… ahora resulta que los desplazan para colocar a un muchacho cuya principal credencial es ser amigo de quien se fue.
Y lo peor apenas comienza, pues ya hay quienes aseguran que el nuevo dirigente ya empezó a llamar a sus amigos para integrarlos al partido, como si Morena fuera un club privado donde se reparte la fiesta entre cuates… pero ahora con recursos del partido.
Eso, hay que decirlo claro, no es transformación. Eso es exactamente lo mismo que Morena criticó durante años de los viejos partidos.
Yo me pregunto, ¿Morena en Oaxaca es un movimiento político o un nuevo espacio para unos cuantos juniors con padrino?
Porque si las decisiones del partido se siguen tomando entre amigos, imposiciones y cuotas de poder… entonces Morena corre el riesgo de convertirse exactamente en aquello que prometió combatir.
Y en política, cuando se traiciona a la base…la factura siempre se paga en las urnas… Sígame en X como @Visionpolitica7.

