Al Gobernador del Estado de Oaxaca, Salomón Jara Cruz
Al Secretario de Gobierno, Jesús Romero López
A l a Secretaría d e Gobernación d e México
A l a Secretaria d e Gobernación, Rosa Icela Rodriguez
A la Presidenta d e México, Claudia Sheinbaum Pardo
A l a sociedad e n general
A los medios d e comunicación
Desde la comunidad de Unión de los Ángeles, en l a región triqui, levantamos la voz con respeto institucional, pero con firmeza comunitaria.
Nuestro país vive una etapa que reconoce a los pueblos originarios como sujetos de derecho y como parte central de la transformación nacional. Sin embargo, en nuestro territorio aún existen realidades que reflejan rezagos históricos que n o pueden seguir postergándose.
Aproximadamente 200 familias campesinas se ven obligadas a caminar más de 8 kilómetros durante más de tres horas por un camino complicado y riesgoso. Todas las semanas, nuestras familias cargan en la espalda sus cosechas para poder venderlas en Santiago Juxtlahuaca, y regresan del mismo modo con los víveres indispensables para sostener sus hogares.
Esta realidad golpea la economía comunitaria, limita el acceso a servicios básicos y hace prácticamente imposible el acarreo de materiales para construir escuelas dignas, viviendas de material u obras esenciales.
Incluso la niñez y la juventud resienten este abandono: estudiantes que practican basquetbol lo hacen en una cancha d e tierra, sin condiciones adecuadas, porque el acceso a materiales y apoyo deportivo también depende de la conectividad y de caminos transitables.
La apertura de esta vía no es una concesión política; es un derecho respaldado por el Artículo 2° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que reconoce el derecho de los pueblos indígenas al desarrollo integral y al acceso a infraestructura básica.
No es solamente una carretera.
Es educación digna.
Es vivienda d e material.
Es atención oportuna en emergencias.
Es justicia económica para el campesino.
Sin camino no hay integración.
Sin integración no hay bienestar.
Reconocemos y agradecemos de manera directa al gobernador Salomón Jara Cruz y al Secretario de Gobierno Jesús Romero López por el acompañamiento institucional y el apoyo brindado en nuestras gestiones, así como por las obras impulsadas el año pasado en nuestra región: pavimentaciones, sistemas de agua potable, techados y acciones de infraestructura que han significado avances reales para nuestras comunidades. Valoramos ese respaldo y confiamos en que este 2026 sea un año de continuidad, consolidación y cumplimiento de los compromisos pendientes.
Nuestra organización ha sido responsable y paciente.
Hemos privilegiado el diálogo.
Hemos acudido a mesas institucionales.
Hemos contenido movilizaciones mayores e n espera de soluciones concretas.
Pero la transformación debe sentirse en las comunidades más apartadas.
La justicia social debe caminar hasta donde hoy nuestros pueblos siguen cargando su cosecha en la espalda.
Por ello, e n los próximos días estaremos anunciando una movilización pacífica hacia la ciudad de Oaxaca para entregar formalmente nuestras peticiones 2026, construidas desde las asambleas comunitarias de nuestras comunidades y municipios.
Asimismo, agotando previamente las instancias estatales correspondientes, si no se concreta la apertura de esta carretera, estaremos programando una salida organizada hacia la Ciudad de México para instalar un plantón pacífico en el Zócalo y solicitar la intervención directa de la Presidenta de México, convencidos de que el proyecto de nación no puede dejar atrás a los pueblos indígenas.
Reiteramos nuestra plena disposición al diálogo institucional antes de cualquier escalamiento
de acciones. Finalmente, hacemos un llamado por la paz en la región triqui. Convocamos a las organizaciones hermanas, a las autoridades y a la sociedad a cerrar filas por e l diálogo y por la vida.
Solicitamos respetuosamente que e l Gobierno del Estado y el Gobierno Federal retomen y fortalezcan las mesas de paz, y reiteramos que como UBISORT estamos en espera, con voluntad y listos para trabajar de manera coordinada para caminar hacia esa anhelada paz en nuestras comunidades.
Nuestro movimiento es pacífico, legítimo y comunitario.
No buscamos confrontación.
Buscamos dignidad
Porque transformar es incluir.
Y ningún pueblo originario debe seguir caminando horas para sobrevivir.

