Oaxaca de Juárez, Oax.– La comunidad zapoteca de Teotitlán del Valle, ubicada a escasos kilómetros de la capital del estado y reconocida mundialmente por la elaboración de tapetes de lana teñidos con tintes naturales, enfrenta desde hace años una situación que amenaza directamente su economía y su patrimonio cultural: el abuso sistemático de guías de turistas ligados a agencias de viajes.
De acuerdo con los propios artesanos, los guías exigen hasta un 40 por ciento de comisión sobre cada venta realizada en los talleres. Quienes aceptan este esquema logran recibir visitantes; quienes se niegan, son excluidos de los recorridos turísticos y condenados al olvido comercial.
“Si no damos ese porcentaje, simplemente no traen a ningún turista. Poco a poco nos han ido ahogando, nuestras ventas son mínimas y muchos compañeros están al borde de cerrar sus talleres”, expresaron artesanos inconformes.
La práctica, señalan, se ha convertido en una forma de extorsión encubierta, disfrazada de “intermediación turística”. Sin embargo, en la realidad, representa un golpe severo contra las familias que dependen de la venta directa de sus tapetes, pieza fundamental de la economía local.
Impacto cultural y económico
El problema no solo es económico. Teotitlán del Valle es considerado un baluarte cultural de Oaxaca, ya que sus tapetes forman parte del patrimonio artesanal del país y son reconocidos internacionalmente. La presión de las agencias no solo reduce los ingresos de los productores, sino que pone en riesgo la continuidad de un oficio transmitido de generación en generación.
“Estamos perdiendo no solo dinero, sino la motivación para continuar con nuestro trabajo. ¿Cómo vamos a heredar este arte a nuestros hijos si ni siquiera podemos mantener a nuestras familias con él?”, lamentan artesanos de la comunidad.
Llamado urgente a las autoridades
Ante esta situación, los productores hicieron un llamado enérgico a las autoridades municipales, estatales y federales para intervenir y poner fin a estas prácticas nocivas que, aseguran, constituyen una extorsión y una competencia desleal.
Exigen que se establezcan mecanismos de regulación para garantizar que los visitantes lleguen a los talleres de manera libre y que la derrama económica llegue directamente a los artesanos, sin pasar por las manos de intermediarios que lucran con su trabajo.
“Es urgente que el Gobierno del Estado y las instancias correspondientes actúen de inmediato. Se trata de proteger no solo la economía de las familias, sino un legado cultural que pertenece a todos los oaxaqueños”, remarcaron.
Mientras no exista una acción decidida de las autoridades, la comunidad teme que esta dinámica continúe asfixiando a los artesanos y debilitando una de las tradiciones más emblemáticas de Oaxaca.

