En una carretera polvorienta del Istmo de Tehuantepec, cuando cae la noche, una fila de pipas avanza sin prisa, pero con certeza, No hay logos visibles ni marcas de identificación, Quienes observan desde lejos saben que no transportan agua ni productos legales: llevan gas LP robado, parte de una red clandestina que, sin ruido ni estridencias, se ha convertido en un negocio millonario.
El tráfico ilegal de hidrocarburos, una actividad que creció en los márgenes de la economía formal, es hoy la segunda fuente de ingresos del crimen organizado en México. La DEA, en su informe NDTA 2025, lo cataloga como una industria ilícita en expansión, menos violenta en comparación con el narcotráfico, pero igual de lucrativa.
Oaxaca, lejos de ser inmune a este fenómeno, se ha convertido en un punto clave, En la Mixteca, muy cerca de la frontera con Puebla—estado que ocupa el segundo lugar en tomas clandestinas de gas LP—, el robo de hidrocarburos ha tomado forma de comercio habitual, operado en muchos casos por agrupaciones disfrazadas de movimientos sociales, que manejan concesiones sin regulación, mientras comunidades enteras dependen de un suministro riesgoso, barato y de dudosa calidad.
Siguiendo el rastro del dinero, los protagonistas de esta historia se vuelven evidentes: el Cártel Jalisco Nueva Generación, la Familia Michoacana, el Cártel de Sinaloa y otros grupos han encontrado en el huachicol una fuente estable de recursos, Las conexiones con actores políticos, lejos de ser un secreto, parecen un engranaje más de un mecanismo bien aceitado.
Las pruebas de la presencia de este negocio ilícito son visibles para quien quiere verlas: facturas duplicadas en estaciones de carga, bodegas clandestinas operando bajo la mirada indiferente de las autoridades, y estaciones de carburación improvisadas que ponen en riesgo la seguridad de miles de personas.
Sin embargo, los informes gubernamentales siguen siendo escasos, y el silencio de quienes deberían frenar esta actividad se ha convertido en la mejor protección para quienes la operan y en Oaxaca, con su riqueza cultural y su potencial industrial, enfrenta una amenaza menos evidente pero igual de profunda, Un enemigo silencioso que llegó para quedarse.
Cabe mencionar, que hace unos meses, la Fiscalía General de la República y Guardia Nacional cerraron 3 plantas de gas Istmeño en Ciudad Ixtepec, así como en Salina Cruz, al encontrar irregularidades con la venta de Gas LP, así como en salina Cruz la venta de gas lp no controlado ha incrementado hasta por las redes sociales (como viene en la Imagen) y las autoridades correspondientes no hacen nada, y representa un peligro al no estar regulado.


