Cuando pensamos en el Universo primitivo, debemos trasladarnos a un lugar bullicioso donde las galaxias chocaban a menudo entre sí, e incluso se fusionaban. Esto daba como resultado agujeros negros supermasivos que irradiaban una luz sumamente brillante, la más luminosa que hemos podido detectar en el cosmos, a eso es a lo que llamamos un cuásar. Ahora bien, gracias al Telescopio Espacial Hubble de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) y a otros observatorios satelitales y terrestres pudimos dar un «vistazo» al pasado… y encontrar un alucinante evento astronómico.
Un par de cuásares unidos gravitacionalmente
En la edad temprana del cosmos, este tipo de eventos eran comunes todo el tiempo, y ahora pudimos finalmente descubrir uno de estos sucesos sumamente inesperados y raros. Este par de cuásares resplandecían dentro de dos galaxias que se fusionaban. De acuerdo con la comunidad científica, existían cuando el Universo tenía solo 3 mil millones de años, o sea que era la etapa más «primitiva» de la creación.
Los cuásares son objetos brillantes alimentados por agujeros negros voraces y supermasivos que lanzan feroces fuentes de energía a medida que se llenan de gas, polvo y cualquier otra cosa que esté a su alcance gravitacional.
Los cuásares binarios cercanos son relativamente raros
Debido a que estos «vivieron» en los lapsos más violentos de la creación, verlos es saber que actualmente ya no existen. Entonces, encontrar cuáseres binarios cercanos es un área de investigación «relativamente nueva» que se acaba de desarrollar —en los últimos 10 a 15 años—, debido a su complejidad. Los nuevos y poderosos observatorios de hoy han permitido a los astrónomos identificar casos en los que dos cuásares están activos al mismo tiempo y están lo suficientemente cerca como para fusionarse.
Con este hallazgo, nos encontramos con más pruebas de que las galaxias se formaban a través de fusiones. Los sistemas más pequeños se unen para formar a los más grandes y crear estructuras cada vez más grandes. Durante ese proceso, deberían formarse pares de agujeros negros supermasivos dentro de las galaxias que se fusionan. «Conocer la población progenitora de los agujeros negros eventualmente nos informará sobre la aparición de los mismos en el nivel supermasivo dentro del universo primitivo y cuán frecuentes podrían ser esas fusiones», explicó Yu-Ching Chen.

