Por: Fernando Cruz López.
Si usted que me escucha o lee, tiene la costumbre de acudir a la central de Abasto de la capital del Estado, debe saber a lo que se expone, pues no nada más su vida corre peligro por la cantidad de delincuentes que han hecho de es el lugar su refugio, sino que también, su vida peligra pues dicho sitio funciona sin las mínimas condiciones de seguridad.
Para ser la central más grande de abasto de la capital del estado, mínimo debe tener salidas de escape bien definidas y que todos las conozcan, debe haber a cada determinada distancia por lo menos un extintor, debe haber un equipo de protección civil y mínimo una pequeña estación de bomberos, una ambulancia y un pequeño consultorio, en donde se puedan atender casos de desmayos, presión arterial o situaciones menores, pero que son cosa de todos los días.
Hoy en día nada de eso existe en la central de abasto de la capital del estado, la cual se ha convertido en una gigantesca trampa, pues los diferentes corredores, salidas y entradas a dicho lugar han sido ocupados por vendedores que coludidos con sus dirigentes que a su vez tienen componendas con funcionarios del ayuntamiento capitalino, han comercializado cuanto espacio encuentran, convirtiendo así este lugar en un peligro mortal.
Lo anterior se puede demostrar claramente con el reciente incendio que acaba de presentarse en ese lugar, pues por más intentos que el equipo de bomberos hacia para poder llegar hasta la zona del siniestro, no lo pudieron lograr debido a que no había forma de llegar hasta ese sitio, pues dicen los propios comerciantes que protección civil del ayuntamiento capitalino en contubernio con algunos de los dirigentes de esa central de abasto, vendieron los espacios que eran entradas y salidas, por ello no pudieron llegar los traga humo.
Como todos saben, el fuego casi acabo con dos empresas oaxaqueñas conocidas como abarrotes Ramírez y la incubadora Mexicapan, localizadas en la Zona Modular S de la Central de Abasto, sitio que quedo reducido a cenizas ante la impotencia de sus propietarios que vieron desaparecer en unos momentos su patrimonio familiar y el esfuerzo de años de trabajo.
Lo cierto es que si se volviese a presentar otro incendio en la central de abasto, no habría forma de que se pudiera apagar, pues no hay accesos para los bomberos, todo espacio que se utilizaba como entrada o salida, así como algunos pasillos, ahora están llenos de casetas que los lideres de esa centro comercial vendieron, por lo que se tiene que investigar que está pasando en ese lugar.
La vida de miles de oaxaqueños y de turistas corre peligro en la central de abasto y el gobierno del ingeniero Salomón Jara Cruz, tiene la obligación de vigilar no solo la reorganización de dicho centro de abasto, sino también se tienen que abrir decenas de carpetas de investigación para fincarle responsabilidades en quienes vendieron espacios, en quienes protegen delincuentes, en quienes distribuyen droga y en quienes han hecho de ese lugar su centro de operaciones ilícitas….sígame en Twitter como @visionopolitca7

