La vacunación contra el COVID-19 en Brasil empezó hace apenas cuatro meses y avanza despacio, con dificultades para importar los insumos de fabricación, mientras la pandemia cobra cerca de dos mil muertes por día.

Una comisión parlamentaria investiga la responsabilidad en esos retrasos del gobierno de Jair Bolsonaro, quien cuestionó la eficacia de las vacunas, generó tensiones con China e ignoró propuestas de contratos con Pfizer.

Unos 35 millones de brasileños (16% de la población) fueron vacunados con la primera dosis y casi 17 millones con la segunda. Números bajos para un país donde el coronavirus ya dejó cerca de 435 mil muertos.

Mientras, el alcalde de Sao Paulo, Bruno Covas, quien dio una dura batalla contra la pandemia del COVID-19 falleció ayer, a los 41 años, de un cáncer en el aparato digestivo, la noticia conmocionó a todo el país y colapsó las redes sociales.