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Hong Kong despertó en una nueva realidad este miércoles después de que China comenzara a hacer cumplir una ley de seguridad que podría dar nueva forma al centro financiero, 23 años después de tomar el control de la antigua colonia británica.

Las duras disposiciones de la ley iban más allá de lo que muchos inversores, defensores de la democracia e incluso políticos partidarios de Beijing habían temido, provocando advertencias del escalofriante impacto en la libertad de expresión y actividades políticas en Hong Kong. Los líderes en Beijing y Hong Kong no intentaron aliviar esas preocupaciones durante las sesiones informativas para explicar la ley de 35 páginas que se dio a conocer cuando entró en vigor el martes por la noche, mientras que miles de personas salieron a las calles en protesta.

“La ley es una ‘espada de Damocles’ sobre muy pocos delincuentes que ponen en grave peligro la seguridad nacional”, señaló Zhang Xiaoming, subdirector de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, a los medios este miércoles en Beijing. “La ley disuadirá a las fuerzas extranjeras que intenten interferir en los asuntos de Hong Kong. La ley es un punto de inflexión para volver a encauzar a Hong Kong”.

La vaguedad del lenguaje de la legislación generaba confusión sobre las actividades permitidas, lo que agravó la incertidumbre para algunas empresas que se establecieron en Hong Kong atraídas en parte por su sistema legal independiente, de inspiración británica. Si bien algunos inversores dijeron que la medida traería estabilidad tras las protestas a veces violentas del año pasado, otros esperaban una fuga de capital y talento a lugares que respetan el Estado de derecho. Los mercados estaban cerrados por un día festivo.

La Administración de Trump prometió “medidas fuertes” si Beijing no da marcha atrás, lo que podría causar más daños en una ciudad que se enfrenta a su mayor recesión registrada, con un desempleo en un máximo de 15 años. El Reino Unido acusó a Pekín de incumplir la promesa del tratado de 1984 de preservar el “alto grado de autonomía” de Hong Kong.

“La sensación es que, de repente, el acuerdo de ‘un país, dos sistemas’ ha desaparecido y Hong Kong es realmente otra parte de China”, mencionó Charles Mok, miembro del Consejo Legislativo de Hong Kong que representa el sector de la tecnología de la información. “Es irónico que la aprobación de esta ley de seguridad nacional pueda hacer que la comunidad internacional sienta que Hong Kong es menos seguro”.

Primeros arrestos
Este miércoles, la policía anunció rápidamente los primeros siete arrestos según la ley, incluido el de un manifestante con una bandera de independencia de Hong Kong, de 180 personas bajo custodia. Los agentes utilizaron gases lacrimógenos, cañones de agua y bolas de gas pimienta para sofocar las protestas que estallaron en el centro, donde manifestantes con paraguas y banderas estadounidenses se enfrentaron a los agentes policiales.

Prominentes activistas, incluidos el exlíder de los estudiantes Joshua Wong, se unieron a las protestas mientras cortaba lazos con grupos políticos el martes en un aparente intento de evitar involucrarse entre sí. Los legisladores a favor de la democracia expresaron preocupación ante la posibilidad de que la ley se utilice para impedir que se presenten a una elección legislativa en septiembre.

“No sabemos si habrá más oportunidades de salir a las calles por la misma causa”, apuntó un profesional independiente de 31 años que se identificó como Law. “Tal vez no podremos protestar nunca más durante el resto de nuestras vidas”.

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