“Consulta sobre el nuevo aeropuerto: realidad y quimera”.

“Consulta sobre el nuevo aeropuerto: realidad y quimera”.

Gabriel Quadri, para El Economista

Las consultas son sobre disyuntivas o dilemas, o bien sobre opciones comparables en su función u objetivos. El Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco es un hecho, una realidad. Es un proyecto con más de 20 años de estudios y con más de 30% de avance físico (que será del 40% en diciembre). Es un nodo aeroportuario o “Hub” internacional, diseñado a partir de las necesidades y aspiraciones de nuestro país como potencia económica y turística para servir por el resto del siglo. Fue diseñado del cielo a la tierra; a partir de la estructuración del espacio aéreo en el Valle de México y de detallados análisis fotogramétricos, orográficos, de navegación aérea, seguridad, funcionalidad, eficiencia, y capacidad de crecimiento. De ellos se concluyó que el sitio idóneo para la localización del nuevo gran aeropuerto es Texcoco. Esto, además de tratarse de tierras de propiedad federal, muy cercanas a la ciudad, con grandes ventajas de accesibilidad, y con posibilidades de desarrollo a largo plazo de acuerdo a la demanda de operaciones y pasajeros. Los estudios de diseño del espacio aéreo, navegación, seguridad, y emplazamiento de las pistas fueron desarrollados por MITRE Corporation, entidad del Massachusetts Institute of Technology (MIT). Es la institución más prestigiada y líder global en temas aeronáuticos, con más de 8 mil profesionales especializados en ingeniería, matemáticas, navegación aérea y sistemas, y cuenta con el equipamiento de cómputo y simulación más avanzado del mundo.

El proyecto arquitectónico del NAIM fue obra de Norman Foster, uno de los arquitectos más prestigiados del planeta, con un diseño vanguardista y eficiente, que integra criterios de sustentabilidad desde su concepción. El NAIM tiene financiamiento contratado por más del 70% del costo total y será amortizado en capital e intereses por la Tarifa de Uso de Aeropuerto (TUA). Se paga solo. Los mejores ingenieros del mundo, de la mano del Instituto de Ingeniería de la UNAM han resuelto los problemas de mecánica de suelos y geotecnia que implican las particularidades del sitio (lecho de lago extinto). Se minimizan los costos de mantenimiento de las pistas a través de una cimentación precargada con hundimiento controlado y uniforme (a diferencia del actual aeropuerto, ubicado en un sitio de condiciones similares). Existe un conjunto de gran alcance de acciones y programas de mitigación y compensación de sus impactos ambientales e implicaciones hidrológicas (propios de cualquier proyecto de gran envergadura) en los que participan especialistas de la UNAM, CONAGUA; CONAFOR, SEMARNAT, y el propio Instituto Politécnico Nacional en el seguimiento. Por su parte, el terreno del actual aeropuerto (que cerrará) será una gran oportunidad de espacio público, áreas verdes y equipamiento para la Ciudad de México.

Hacer “dos pistas” en Santa Lucía es la propuesta de una empresa contratista (por más respetable que sea). No es un proyecto, es un folleto conceptual sin las bases ni estudios necesarios, en un sitio lejano y de difícil acceso y conectividad. Es una quimera. No tiene correspondencia con algún diseño de espacio aéreo. Carece de proyecto ejecutivo, y de financiamiento. No resolvería los problemas aeroportuarios de saturación, tendría interferencia con el actual aeropuerto, no sería la gran puerta de México al mundo que representaría el NAIM. Aumentaría costos para aerolíneas y pasajeros. Implicaría – seguramente – desmantelar y relocalizar en buena medida la base aérea más importante de México, e instalaciones estratégicas de nuestras fuerzas armadas que se ubican en Santa Lucía, así como desalojar a más de 1,500 familias de militares que ahí habitan. Conllevaría nuevos y más grandes impactos ambientales, urbanos y sociales.

México no necesita dos pequeños aeropuertos disfuncionales entre sí (Santa Lucía y el actual aeropuerto). Peor; la idea de Santa Lucía va forzosamente en binomio con el abandono del proyecto del NAIM en Texcoco. El NAIM es un proyecto irreversible; abandonarlo sería el mayor despropósito y pérdida financiera imaginable, y significaría heredar un colosal pasivo ambiental, urbano, y social, y un espantoso monumento brutalista al fracaso de un gobierno y de toda una nación.

Santa Lucía no es una opción al NAIM. La consulta será entre una realidad y una quimera.

https://www.eleconomista.com.mx/opinion/Consulta-sobre-el-nuevo-aeropuerto-realidad-y-quimera-20181005-0022.html

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