Llegó el momento de despedirse

Llegó el momento de despedirse

 

 

Quiero decirles a todos los lectores, que esta es la última colaboración que escribo. Es triste decirlo pero todas las cosas tienen un principio y un fin, y hoy se cumple la fecha marcada.

Les agradezco a todos porque fue un año lleno de experiencias. Este espacio me dio la oportunidad de convivir momentos muy especiales, muy sencillos, a veces muy chistosos, que hicieron mi vida diaria.

A todos ustedes, los que me escucharon o me leyeron, les doy las gracias. Y qué mejor oportunidad que hoy, a unas horas de finalizar el año para ver juntos en el horizonte, como se alejan las aventuras pasadas.

Para algunos fue un año fácil, para otros fue difícil, para otros más: feliz, y para algunos: triste. Unos la gozaron, otros triunfaron y otros más se derrotaron.

Hoy que hago este último comentario, quiero dar gracias a todas aquellas personas que me han hecho un poco mejor.

No cabe duda que cada día las nuevas experiencias nos permiten ser personas más llenas, capaces de dar más. Doy gracias porque tuvieron el tiempo y la paciencia de mostrarme lo que son, lo que saben, lo que conocen, y en base a sus experiencias me echaron a caminar por nuevos caminos.

También agradezco a todas aquellas personas que me platicaron sus aventuras, que me compartieron sus penas, sus alegrías, su amistad, porque ahora todas esas cosas ya forman parte de mí.

A los que me leyeron o me escucharon, y sobre todo, a los que me aguantaron, porque no todo lo que publiqué fue interesante ni ameno, a todos ustedes, gracias por el interés de vivir conmigo un poco más de la vida.

A los que me dieron una palabra de aliento para poder seguir caminando, porque ni el dinero ni el poder ni la fama pueden llenar lo que es un abrazo o un apretón sincero de manos. Quien tiene el cariño de los demás no necesita absolutamente ninguna otra cosa.

Saludo y abrazo a los que me facilitaron participar en este medio: a los luchadores incansables  periodistas que nos comparten la información y la alegría diaria, ya que sin ellos no podría haber construido el mundo que tengo.

Gracias a todos aquellos que disfrutaron, que gozaron, y que hicieron rabietas por mis comentarios, a ellos también gracias.

A mi familia, que es la que más se preocupa por mí, pero aún así, me permite que yo siga haciendo  lo que me gusta.

A todos aquellos que ya se aburrieron de escuchar tanto agradecimiento, también les doy las gracias, pero no se preocupen, hoy es el último comentario que hago dedicado a los que les caigo bien y a los que les caigo mal.

Si, es el último comentario de este año, porque el siguiente será en el 2016.

 

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Facebook: Horacio corro

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