El caso de Said Hernández

El caso de Said Hernández

Cada vez que los diputados locales buscan los reflectores para aparecer en los medios, utilizan una mentira que nunca les falla: prometen aprobar la ley contra agresiones a la prensa. Esta trampa la han utilizado un buen número de convenencieros diputados que buscan hacerse publicidad de manera gratuita.
Oaxaca es una de las entidades más peligrosas del país para ejercer el periodismo. Frecuentemente, el periodista recibe amenazas por sus trabajos de investigación.
La situación de la prensa en la entidad es grave. Para las autoridades, las agresiones a la prensa no son parte de una política institucional, sino casos de “delincuencia común”. Por ejemplo, el 24 de junio del 2012, el jefe de información del periódico “Tucán” y director del portal revista tucán, Said Hernández, estuvo en el quirófano por dos heridas mortales provocadas por tres delincuentes que lo pusieron entre la vida y la muerte. Durante casi tres años su caso no avanzó en el proceso judicial, y todo a consecuencia de la corrupción.
Los peligrosos delincuentes atacaron a Said Hernández, con una charrasca y un picahielos para matarlo. Los tres delincuentes fueron identificados y le advirtieron antes de enterrarle en el cuerpo las armas, que lo estaban esperando para matarlo. Por la gravedad de las lesiones, el periodista tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones para salvarle la vida.
A pesar de estos hechos registrados en la averiguación previa, el juez de nombre José Luis Legorreta Garibay, dijo que “las heridas provocadas por los detenidos, como fue el darle un piquete en el pecho a la altura de la tetilla del lado derecho con un pica hielo, y un fierrazo con una charrasca en la pierna izquierda, además de algunos intentos de varios cinturonazos, hayan llevado la intención o la voluntad de privar de la vida al ofendido”.
Hace días, el periodista Said Hernández, dio una conferencia de prensa donde mostró las fotografías de sus agresores y relató que por fortuna, la Juez cuarto de lo penal, dictó una sentencia de nueve años y cuatro meses a los agresores del periodista. Sólo uno de ellos está recluido en la penitenciaría del Estado, pero los otros dos agresores se encuentran prófugos.
Ahora sí se encontraron elementos para acreditar la probable responsabilidad de los inculpados, y se dictó auto de formal prisión por el delito de ‘tentativa de homicidio’.
Es importante recalcar que este caso se resolvió por la insistencia del periodista, mas no por las promesas de los diputados, que cada que se les ocurre, utilizan para su beneficio personal a los trabajadores de los medios de comunicación y después de explotarlos les dan una patada. Esto es más frecuente en las campañas políticas.
Este es un caso medio resuelto, faltan muchos otros por solucionar, más los que vienen seguramente, que como adivino, puedo decir que también, los casos que se aproximan, quedarán en la impunidad.

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