Cómo ganar enemigos (la 22)

Cómo ganar enemigos (la 22)

Casi en cualquier librería podemos encontrar montón de manuales que hablan de cómo ganar amigos. Sin embargo, en esos lugares que he recorrido, nunca he visto un libro que hable sobre cómo perder amigos.

Perder amigos es muy sencillo, cualquiera lo puede lograr sin necesidad de capacitación alguna. Para hacerse odioso hay que pensar y sentir que eres el más importante del mundo, el más valioso y que sólo tú tienes la última palabra. Este recurso no falla.

Otro consejo: debes creer y expresarlo a través de todos los medios que eres el salvador del pueblo. Te debes arrogar el derecho de que lo que tú dices y haces es para beneficiar a los demás. Y si alguien te dice que nadie te dio el poder para ser el representante del pueblo, debes demostrarle a todos, por la fuerza, que eres el único poderoso.

Algo más: trata con la punta del pie a los que dices defender. Finge interés por ellos pero utiliza a cuantos te apoyen para que les cierren el paso, violen sus derechos, los humillen y les roben a los que no estén contigo.

No sé por qué me acuerdo en este momento de la Sección 22. Bueno, creo que ya sé. Ellos se convirtieron en fieles cumplidores de estos requisitos.

Después del 2006, después de que la sección magisterial tuvo el apoyo del pueblo oaxaqueño, en poco tiempo se ganaron el odio y la antipatía del mismo. Se llegaron a creer tan importantes, tan salvadores del pueblo, que se convirtieron en los enemigos del mismo. Todas las acciones que realizaban, no las hacían en contra del gobierno, sino en contra del pueblo.

El líder de la 22, Rubén Núñez Ginés, se declaró político hace apenas unos días, y aseguró que por eso le pagaban. Con eso dejó bien claro que vivía de nuestros bolsillos, como muchos políticos lo hacen. Es claro, pues, que su interés estaba en el poder y en el enriquecimiento.

Cada golpe que dio la Sección 22 de la Coordinadora nacional de trabajadores de la educación, fue directo contra los niños oaxaqueños al coartarles su educación.

Una de las primeras declaraciones de Núñez Ginés, minutos después de que Gabino Cué dio a conocer la reforma al Ieepo, dijo que era una traición al pueblo de Oaxaca.

En ese momento, tal vez, al líder de la 22, aún no le caía al 20, por eso su declaración fue la de siempre. La de que el oaxaqueño es un ser sumiso, que siempre está con los brazos caídos para que nos asalten, nos violen, nos atropellen, no secuestren y hasta nos desaparezcan.

Hasta ese momento era su flatulencia mental implícita en la suposición de que era nuestro líder.

Afortunadamente el gobierno Federal metió las manos por Oaxaca, al sacarle de los bolsillos lo que les daba poder: el dinero.

Después de este duro golpe, López Obrador trata de intervenir en favor de la sección 22. La pregunta es: qué intereses mueven a este personaje para sentirse dolido por lo mismo, cuando era tan amigo de Gabino, y cuando el pueblo de Oaxaca fue durante años el desposeído, el amenazado, el perseguido y el acosado.

¿Será que también estaba en la nómina?

Tan fácil que es perder amigos, ¿verdad?

 

 

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