Lo profundo de nuestro ser

Lo profundo de nuestro ser

El mes de julio es el mes más importante para el estado de Oaxaca.

Como se sabe, Oaxaca tiene dividido su año en celebraciones, días gloriosos, festivos, emotivos y memorables, pero todos poseen la alegría de la vida.

Así como en la ciudad de Oaxaca, julio es de mucha fiesta, también en otros municipios de la entidad se visten de mucho color y sabor.

Lo que hay hasta de sobra es música y danzas, aparte de comida, claro. Y como todo mundo ya lo sabe, Oaxaca, casi en su totalidad, se reúne para celebrar la fiesta del Lunes del Cerro. Les comento esto para que no lo olviden: este lunes 22, es el primer Lunes del Cerro.

Durante dos lunes consecutivos todos bailan y cada grupo participante  resplandece. Durante estos dos lunes, el 22 y el 29, se reúnen diversos grupos de las 8 regiones del Estado. Eso significa, nadie debe dudarlo, que somos una entidad donde mover el cuerpo con arte es gusto y entretenimiento cotidianos.

A la menor provocación rítmica y musical, los pies, los brazos, el torso, se sueltan dentro del gozo. Y si muchos lo hacen no más por hacerlo, no escasean, ciertamente, los que lo hacen con disciplina profesional y auténtica.

La Guelaguetza es toda una jornada de disfrute donde vamos miles y miles al Cerro del Fortín, a llenarnos los ojos de una buena dosis de baile cálido, sabio y jubiloso. El estar ahí vale el regocijo de cada región con sus danzas.

Al final de cada baile, los participantes arrojan a los espectadores, regalos diversos que son el producto de las tierras de cada región. A las manos de los asistentes llegan tortillas, piñas, cocos, mangos, chiles, chocolates, bolsitas de frijol, de maíz, de café, cantaritos de mezcal, sombreros de palma, etc.

Como la Guelaguetza es ofrenda, todos los participantes dan. No sólo nos dan sus danzas, sino también parte de sus productos, lo que produce su tierra, la tierra que ellos pisan cada día. Cuando los pueblos nos dan algo de ellos mismos, es cuando realmente dan. Dan de lo que de ellos son.

Hay gente que da poco de lo mucho que tiene, y casi siempre que lo da, lo da porque  busca el reconocimiento de los demás; sin embargo, nuestros pueblos que tienen poco, lo dan todo, incluyendo su alegría. Así son nuestros pueblos: tienen la virtud de dar y con alegría.

Hay muchos que dan las sobras de su billetera, en cambio nuestros pueblos dan de lo profundo de su corazón.

Este Lunes del Cerro, veremos a hombres y mujeres que nos darán sus danzas medidas, acompasadas y, dentro de ellas, hay quienes saben volar porque apenas si tocan el suelo.

Veremos sonrisas pícaras, parejas con señorío y acumulación propia de sus antepasados.

Bailes lentos, rítmicos y uniformes, así como canciones nostálgicas. Y lo que no puede faltar: la pasión a la mujer oaxaqueña donde es exaltada en forma elegante y natural.

Así pues, este lunes 22, se abrirá la primera fiesta más importante de Oaxaca: El Lunes del Cerro. En donde se mostrará a propios y extraños, lo más profundo de nuestro ser: nuestros corazones.

Twitter: @horaciocorro
horaciocorro@yahoo.com.mx

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